«Los ganadores encuentran soluciones. Los perdedores están buscando coartadas.
Julio Velasco
Todo nace de una idea. Requiere horas en conocimiento y paciencia del viaje por encima del resultado.
Durante mucho tiempo, tengo en mente el formar jugadores en mediano y largo plazo bajo el discurso de que nuestro rol cómo entrenadores es el de desarrollar “un proceso de enseñanza-aprendizaje”. Con el tiempo incluso, aprendí que este binomio no es una relación mecánica directa en una línea hacia futuro que garantice resultados inmediatos. No siempre que uno enseña hay otro que aprende. Ni tampoco siempre que alguien aprende, lo hace porque otro le enseñó.
Muchas veces es una relación causal, y otras sustancial, pragmática o proactiva; incluso reactiva. Fundamentalmente porque, para que alguien aprenda, hay dos cuestiones fundamentales que deben estar presentes: el DESEO y la POSIBILIDAD.
En formativas, el ideal de generar competencia para firmar talentos es valida. Sin embargo, nunca perder el detalle de competir con el otro (y NO contra el otro). Este proceso de formación hace instaurar el período ideal para instalar el deseo y desarrollar la posibilidad.
Para ello, debes estar dispuesto a aplicar una filosofía que prime el concepto fundamental del deporte, la enseñanza de los hábitos a futuro, la pedagogía y liderazgo y pautas sostenibles de sesiones de entrenamiento. Una metodología eficiente en formación se debe a su dirección a la cima: Puramente formación sustancial. Cada contexto va aplicado al jugar mientras aprendo y a su vez, jugar con lo aprendido.
Escalar puestos o encontrar redireccionar rápidamente resultados en jugadores jóvenes no es una solución a la falta de rendimiento.
La capacitación es polifuncional. Por ende, se debe encontrar formas de enseñar bajo, no una edad cronológica, sino edad de talento y potenciar ese proceso a futuro. Sin ambargo, el entrenador debe saber de chicos y de baloncesto al mismo tiempo. Forjar programas de 91 días generando hábitos de entrenamiento y lograr evaluaciones de rendimiento cada 3 meses. Enseñar para escalar sin perder la competencia. La lucha en cada entrenamiento es fundamental, pero el juego es una sesión más para ganar elementos que no te da el entrenamiento momentáneo.
Si verdaderamente quieres lograr formar un equipo en formativas, debes darle atención e interés a la mejora individual. Ese es el entrenamiento del futuro, incluso del presente sin dudas. Cuánto mejores sean tus jugadores individualmente, mayores posibilidades habrá en un equipo de triunfar en sus valores comunes.
La primera regla que hago es Nunca abandonar, Nunca. A pesar de no encontrar resultados en los programas que buscas. Puede que uno compita o no como lo planifica pero el juego te sistematiza donde empezar y hacia donde dirigirte. Si te rindes al formar, luego es dolor.
Se debe quitar la cultura de la coartada, la excusas y falsos dilemas, atribuir a otros la responsabilidad por nuestros fracasos y errores propios, jugar con el rendimiento del otro y ganarse el derecho de la frustración. La formación es ética y moral también.

El error es parte del aprendizaje. Tus jugadores nunca podrán aprender nada que no hayan hecho nuevo. Pero más aún, nunca podrán mejorarse si no intentan algo que nunca se les ha enseñando. Capacite su oficio y forma ante todo. Deje que los jugadores intenten y se equivoquen en ese proceso a conquistar su Performance.
Su filosofía de vida dice mucho mientras encajas en la manera que tiene de ver el deporte.
De lo contrario sucede que los jugadores nunca se equivocan y siempre es culpa de otra persona por sus faltas de éxito.
Si queremos lograr proteger una falsa razón dándoles un argumento falaz y diciéndoles ello, será difícil lograr progreso. Hay que actualizarse. Ser paciente y no embaucar el resultado por encima del proceso.
Dar confianza, aunque sea por su autoestima, significa resolverlo uno mismo. Estimular al atrevimiento y resiliencia. Entender que ser valiente no significa que no debas que tener miedo, sino saber convivir, saber aceptarlo y abrazarlo.
La formación no es solo atreverte a equivocarte en una idea, sino encontrar la forma de llevar a todos su punto máximo.
Hay que educar, desprender y reaprender. Actualizarse.
Enseñar a los jugadores que aceptar perder significa saber perder. En lugar de conductas frecuentes siempre hay un culpable, siempre hay una razón. Saber perder significa no culpar a nadie, no decir nada.
Tu filosofía y ética de trabajo es el primer paso a generar equipos competitivos. Debe ser actualizada y renovarse en el tiempo. El conocimiento más fino, hilar fino, capacitarse. Nunca dejar de aprender.
Llegar a los jugadores, no todos por igual. No generar rendimiento sin desafío. Generar presión pero hacia un fin. Por rendir, no por resultar.
Planificar en periodos definidos, evaluar constantemente, dedicar horas invisibles a su desarrollo, administrar tu tiempo por sesiones y persistir hasta los más altos procesos con tolerancia a la frustración. Abrazar el amor por la enseñanza y tener pasión ante todo.
Tomás Martinez
IG _tomasmartinez.24