ROSARINA

EL TALA EN LA FINAL

El Tala volvió a tener una noche brillante con una defensa ejecutada a la perfección , de esta manera se llevó el partido y el pasaje a la gran final de esta Superliga.
En un partido donde Santiago Cabrejas fue el motor principal para el triunfo , el equipo de Gustavo Lalima fiel a su estilo se impusó 92 a 76 sobre un atónito Atalaya al que le faltó razgos de pelea y lucha como nos tiene acostumbrado.
Tal vez esto se debió a la propuesta del Rojo desde la defensa, fundamentalmente cortando el circuito de Suárez ya sea desde la velocidad que le impone el base o desde la generación de situaciones desde el pick and roll con Maxi Yanson.

Mientras que en El Tala las decisiones ofensivas pasaban por Ríos y Quiroga, en Atalaya el juvenil Ettorre y Pérez asumian el peso del goleo.
La defensa constante sobre el armado del Azul forzó pérdidas u opciones de tiro apresuradas que del otro lado el Rojo pagaba con creces haciendo circular el balón hasta la mejor opción. Cabrejas tuvo que ver y mucho , desde la concepción hasta la ejecución final.
Cuando parecía que por la diferencia el partido estaba para El Tala, los de Junco tomaron el toro por las astas, consiguieron capturar balones en la primera línea, rebotear con más aplomo y así encontró espacios positivos con la buena puntería de Ettore (4 triples) y el oficio para jugar en la pintura de Yanson que buscó el 2+1 y lo encontró en ocasiones con éxito.
El Tala se rearmó de paciencia , aprovechó que Atalaya a pesar de la reacción se encontraba inestable y cargado de faltas, Cabrejas fue una bestía en ambos lados de cancha, Ríos cada vez que fue para adentro desequilibró y Sequier tuvo su momento en el partido con algunas anotaciones valiosas. Bertonazzi fue otro de los gestores desde su inteligencia y su capacidad de conducción para que su equipo derroque al bicampeón Atalaya , que siempre fue vivado por los suyos de manera única.
El Tala finalista nuevamente, resaltando sus dotes de solidez , madurez en este tipo de instancias.

SÍNTESIS ATALAYA (76): Lautaro Suárez 4, Alejandro Ettorre 16, Santiago Orellano 11, Maximiliano Yanson 16, Federico Pérez 8 (fi), Aaron Capra 6, Emanuel Rava 10, Mariano Laurido 2, Gonzalo Tapatta 3, Juan Borches 0. – DT: Mariano Junco. EL TALA (92): Franco Bertonazzi 13, Joaquín Ríos 18, Santiago Cabrejas 25, Fernando Scalella 10, Matías Quiroga 11 (fi), Aldo Conde 0, Andrés MacGuire 0, Theo Santa Cruz 0, Augusto Capra 3, Pedro Paz 1, Matías Sequier 11. – DT: Gustavo Lalima. PARCIALES:
10-25 / 23-9 //33-34// 19-30 // 52-64 // 24-28 // 76-92 FINAL //
ÁRBITROS: Alberto García, Franco Petrone e Ignacio Nieto ESTADIO: Newell’s.
Y LA SEGURIDAD ? Al término de este encuentro, un simpatizante de El Tala en un acto violento y cobarde de su parte rompió uno de los vidrios del lugar de transmisión donde nos encontramos trabajando con la mala fortuna de que varios pedazos lastimaron en la cabeza al camarógrafo de nuestro equipo.
Gente de la organización identificó a la persona que realizó esta salvajada , la cual no fue detenida ya que la victima no quiso efectuar la denuncia pertinente.
Ahora nos preguntamos , para que organizan las reuniones de Seguridad entre autoridades sino tienen contemplado mínimas cuestiones como por ejemplo que los simpatizantes de los equipos no circulen por lugares afines a gente que se encuentran realizando su trabajo para difundir la disciplina.
TIEMPO VELOZ

Si correcto es el nombre de un tema de David Lebon y también fue de la manera que pareció haber corrido el reloj en el momento que el mismo quedó clavado en 10 minutos. Ante esa situación, los árbitros resolvieron que al segundo cuarto del encuentro le quedaba 3m30s al cuando para algunos era poco menos un minuto lo que realmente faltaba para la conclusión del primer tiempo.
INCOMPRENSIBLE
Durante varios minutos del juego del segundo tiempo, El Tala atacó hacia el aro que da a la Avenida Pellegrini sin tener como referencia el reloj de 24 segundos. , algo incompresible que los árbitros aprobaron.
Todo se solucionó cuando volvieron a conectar el mismo tras un acto de picardía de algunos simpatizantes de Atalaya que se ubican por ahí cerca.

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