Meinero y su carrera en administración de empresas.

El talentoso y joven jugador que en las últimas temporadas formó parte de las filas de Sportivo América se refirió a su otra faceta, la que podemos observar fuera de las canchas: en breve se recibirá en la licenciatura de administración de empresas, carrera que ejerce en paralelo con su rol de jugador profesional. Su historia, cómo articular ambos caminos y la importancia de su formación académica.

Por Lucas Leiva


El estudio y el deporte son dos caminos que tranquilamente pueden ir juntos de la mano. La importancia de la formación académica, de lo que significa nutrirse de conocimientos, de la obtención de valores que permite, también es un camino de desarrollo personal, lo que nos permite abrirnos hacia un futuro y nos da herramientas para el mismo. Y a veces no solamente se trata de un futuro, sino que puede también abarcar un presente con proyectos a raíz de vocaciones y/o pasiones que podemos volcarla desde lo profesional.

El caso de Andrés Meinero es uno de aquellos en los que existe esta combinación entre el deporte y la formación académica, dos caminos que se desarrollan de forma paralela y que pueden coexistir dentro de una rutina bien organizada. No está exenta necesidad de que haya compromiso, con el esfuerzo requerido y hasta quizá algún sacrificio mediante, pero sin dudas los resultados son invaluables porque en todo momento estamos desarrollándonos y creciendo.

El joven jugador que la última temporada defendió los colores de Sportivo América de Rosario es un ejemplo. Fue una de las figuras del Verde en estas últimas temporadas, y en la pasada 2019/20 de la Liga Argentina arrojó números más que importantes de 13,2 puntos y 5,8 rebotes, siendo ficha U23 y superando incluso el curso anterior, también con la camiseta de América (11,1 y 4,1 respectivamente en la 18/19). Sin dudas, es uno de los rendimientos más regulares de los últimos años.

Oriundo de la ciudad santafesina de Carlos Pellegrini, el ala pivote que en un par de meses cumplirá 24 años (15 de octubre de 1996) tomó conciencia desde siempre que el básquet no debía ser su único recurso, independientemente de que, como decíamos, tiene enormes condiciones para forjar una gran carrera y que le espera un interesante futuro como jugador. Por ello, no dejó los libros de lado y en simultáneo viene desarrollando su carrera universitaria.

«Al momento de finalizar mis estudios secundarios, tenía bien en claro que más allá de lo que podía pasar con mi carrera basquetbolística, yo quería estudiar una carrera universitaria, porque me parece que hoy en día, contar con un estudio, es importante a la hora de querer incorporarse al mundo laboral. A su vez, siempre me pareció un buen complemento para poder despejar la mente en los momentos en los cuales no entrenaba», cuenta el propio Meinero.

Si bien siempre tuvo en mente la idea de seguir sus estudios académicos, desarrollarlos a la vez con su profesión como jugador conllevaría algunos ajustes y una buena organización por su parte, debido a la dualidad de asumir dos compromisos en los cuales uno debe estar enfocado al máximo. Ahí fue cuando, instalado en Rosario, se decidió por seguir Administración de Empresas mientras pasaba a jugar en Sportsmen Unidos.

«En el año 2015, me mudé a la ciudad de Rosario y comencé a estudiar Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Rosario. Por ésta razón, continué mi carrera deportiva en dicha ciudad, luego de cerrar mi etapa en las inferiores del club San Martín de Carlos Pellegrini».

«El primer club rosarino donde jugué fue Sportsmen Unidos. En esta etapa, organizarme con la facultad fue más fácil, ya que podía coordinar mis horarios de cursado con los entrenamientos, y a la hora de rendir los exámenes, siempre conté con la buena predisposición de mis entrenadores, que no dudaban en modificar algún horario de entrenamiento para que yo pueda ir a rendir».

Quizá el punto complejo dentro de este recorrido fue cuando se trasladó a la ciudad de Las Parejas para su primera temporada en la Liga Argentina. Allí, lejos de la universidad e incorporándose a la nueva modalidad de tener más partidos en el año debido a su ascenso en el profesionalismo deportivo, el estudio pasó a dificultarse un poco. De todas formas, no impidió que pueda seguir rindiendo las materias de la carrera.

«Cuando en el año 2016 firmé contrato con Sportivo Las Parejas para jugar el TNA, el tema facultativo se complicó un poco, ya que me mudé a esa ciudad. También teníamos que disputar partidos cualquier día de la semana, viajar para cumplir con las giras y demás, y por eso se me complicó el cursado diario de las materias. Ese año solo pude rendir materias libres. Ya en mi segundo año en Sportivo Las Parejas, donde disputamos el Torneo Federal, al jugar solo los fines de semana podía cursar algunas materias los miércoles por la tarde, perdiéndome quizá solo los entrenamientos del equipo que se realizaban los miércoles por la noche».

El regreso a Rosario para jugar en Sportivo América le sentó mucho mejor a Andrés. El estar cerca de la universidad, y al realizar sus estudios de manera presencial, todo se acomodó mucho mejor para el joven de Carlos Pellegrini. Allí, ayudado también por la flexibilidad que le dio y da el club para poder organizarse tanto con los entrenamientos como con la universidad, Meinero supo acomodar mejor su carrera. Si bien en más de una ocasión debió tener estrategias propias respecto a los viajes de visitante con el equipo para poder no atrasarse con los estudios, lo ha sabido llevar.

«Al comenzar el año 2018, volví a instalarme en la ciudad de Rosario, pero esta vez para disputar la Liga Argentina en Sportivo América. Con esta nueva realidad, pude retomar nuevamente el cursado de mi carrera. Sabía que no iba a ser tan fácil por el ritmo de juego de la competencia, y por eso más de una vez tuve que llevarme apuntes de la facultad a las giras, o viajar por separado del equipo cuando me tocaba rendir el mismo día del partido».

Dentro de lo que significan los estudios para un deportista, más allá de la predisposición del jugador también depende mucho cómo combinarlo con el deporte para que no se superpongan. Y acá es donde tienen una función importante tanto los clubes como los entrenadores, por eso para Meinero fue determinante que esa parte atlética traccione también para poder acomodarse por ejemplo a horarios de entrenamientos y demás.

«Desde el primer momento siempre les comenté a todos los entrenadores que tuve lo de mis estudios, me pareció que era algo que tenían que tener en cuenta, tanto en Sportsmen, Las Parejas y América. Y siempre me respetaron, en todos los lugares, siempre hubo muy predisposición de los entrenadores para poder coordinar. En el caso de Las Parejas fue una cuestión acordada previamente en el segundo año que vaya a cursar porque había un par de chicos que iban a rendir. En el primer año tenía una fecha tentativa para rendir, según cuál era el calendario».

«En América los partidos no se podían mover, debía acoplarme al calendario para rendir, pero respecto a los entrenamientos siempre hubo buena predisposición si es que tenía que cursar. En ese sentido quizá cambiaban el horario general para entrenar o me iba un rato antes para llegar a cursar o llegaba un ratito después. Ningún entrenador tuvo ningún tipo de problemas y de hecho valoraban mucho que más allá del básquet pueda estudiar».

Andrés explica que al momento de decidirse emprender una carrera académica las dudas que surgen son varias. Y esto es porque desde muy joven uno va marcando su camino hacia dónde desarrollarse desde su profesión, y si bien uno siempre puede redireccionar su rumbo también es cierto que uno siempre busca la ruta más acertada a la hora de elegir qué estudiar.

Por esto el ala pivote siempre tuvo fuentes de consulta, viendo referencias, entendiendo qué aspectos de una carrera lo motivaban más. Y en este sentido, más allá de haber iniciado con ciertas incógnitas donde uno va experimentando si ese camino es el que realmente siente y le gusta hacer, Andrés terminó encontrándose con una carrera que le ha despertado fuertemente una pasión y en la cual hasta se proyecta viéndose a futuro como un profesional en el rubro.

«Si bien me gustaban los números, no tenía claro que iba a seguir esta carrera hasta el último año de la secundaria. Después me terminé decidiendo porque Juan Cravero que es mi padrino hacía más o menos lo que yo también quería hacer, que era estudiar y jugar al básquet. Estaba estudiando esa carrera y me comentó un poco cómo era, y me gustó porque sabés un poco de todo y podés hacer muchas cosas dentro de la empresa. Así que me terminé por inclinar ese lado, porque como contador quizá no me gustaba mucho la parte impuestos. Creo hoy en día que hice una muy buena elección porque en estas últimas materias me encanta lo que doy y la salida laboral que tiene».

«Al principio quizá estaba con mucha incertidumbre, es muy difícil ya en el quinto año de secundaria tener claro lo que querés hacer para el resto de tu vida. En mi caso el hecho de hablar con Juan sobre esta carrera, que por ahí antes no era tan nombrada, me ayudó mucho y me terminó atrapando. Empecé dudando claro, porque una cosa es lo que te dicen y otra es ver si realmente es lo que te gusta, y por suerte hoy en día puedo decir que realmente me gusta, me apasiona mucho lo que estoy estudiando y es realmente lo que quiero hacer el día de mañana».

En esta curva de aprendizaje, Andrés se encuentra a solo seis materias de recibirse en la licenciatura de su carrera, algo que le demandaría aproximadamente un año y medio o dos para finalizar su cursada. La posibilidad de en breve ya poder tener un título, y saber que será un primer paso para su formación académica que luego seguirá tomando nuevos rumbos, es algo mucho más que valioso.

«Considero que no es fácil pero tampoco imposible llevar adelante una carrera deportiva y estudiar a la vez, obviamente se requiere mucho esfuerzo y ganas, pero sin dudas vale la pena», cierra Meinero, teniendo en cuenta este compromiso que realiza desde hace ya varios años yendo a cursar varios días a la semana a la facultad y sabiendo que todo este esfuerzo lo termina reconfortando.

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