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Santiago González : “Mi familia ha sido el motor y la fuerza donde me he anclado”

Santiago González, el señor de los 4 ascensos, analizó las Finales de la Liga Argentina que disputa San Isidro ante Platense. El experimentado pivote habló sobre la actual definición de temporada y los próximos encuentros en San Francisco.
Tras los primeros dos juegos en Vicente López, las Finales de la Liga Argentina se mudarán a San Francisco desde el próximo viernes 21, para la continuidad de una serie emocionante. Tanto los Juegos 3 y 4 se desarrollarán en el Severo Robledo, la casa de San Isidro, que viene de ganar uno de los primeros encuentros en cancha de Platense y ahora tendrá el apoyo de todo su público.
La serie está igualada 1 a 1, pero todavía quedan capítulos por escribir en esta intensa definición. San Isidro viene de conseguir uno de los cometidos más importantes planteados que era robar un partido de visitante, y ahora le quedan los próximos juegos en casa para ilusionarse con el ascenso y el título. Mucho queda por relatar en esta historia, y así lo entiende Santiago González, uno de los máximos referentes que tiene el equipo sanfrancisqueño.
González es uno de los jugadores de mayor jerarquía dentro de la categoría. Con una trayectoria dilatada, habiendo jugado en casi una decena de equipos (se inició en Gimnasia de Santa Fe, luego pasó por Boca, Lanús, Echagüe de Paraná, Racing Pedro Echagüe de Avellaneda, Pedro Echagüe de Capital, Monte Hermoso, Argentino de Junín, San Martín de Corrientes, Instituto de Córdoba y ahora San Isidro de San Francisco), el interno es palabra autorizada a la hora de hablar de definiciones y momentos tan culminantes dentro de una temporada.
Y es que el pivote santafesino de 2.03 metros y 35 años (nació el 17 de noviembre de 1983) tiene 4 ascensos del TNA/Liga Argentina a La Liga. Dos de ellos los vivió en Argentino (campeón en la 2009/10 y ganando el segundo ascenso en la 2011/12), otro fue en San Martín (ganando el repechaje por el segundo ascenso en la 2013/14) y el último en Instituto (campeón en la 2014/15). Es el hombre de los ascensos y uno de los pocos jugadores en conseguir dos consecutivos, y ahora sueña con seguir estirando su historia dentro de esta etapa en San Isidro que ya atraviesa su tercera temporada dentro de la institución.
Como dato particular y para algún desprevenido, durante su mencionada carrera en el 2009 se recibió de psicólogo mientras jugaba en Pedro Echagüe de Capital, subrayando que incluso ejerció un tiempo esta profesión durante su estancia en Junín cuando defendió los colores del Turco.
MVP de la temporada 2016/17 (ya en San Isidro), González deja de lado cualquier tipo de distinsión individual ya que a lo largo de los años, de las alegrías y de los golpes (más allá de los ascensos, la vida deportiva también le dio 3 descensos: con Echagüe de Paraná, El Nacional de Monte Hermoso y Argentino de Junín) aprendió que el verdadero disfrute y la mayor felicidad está en los logros colectivos.
En lo que sin dudas es una temporada especial para su carrera, recordando que en esta 2018/19 volvió después de la lesión más dura que tuvo como jugador (sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda a principios del 2018, debió operarse y estuvo varios meses afuera), Santiago es sin dudas una ejemplo de superación constante, de lucha y de pasión. Y es que está claro que ese es el sello que lo ha caracterizado con cada camiseta que le tocó vestir, porque además de su enorme condición como jugador y de ser uno de esos pilares que todos los equipos con grandes ambiciones desean tener dentro de sus planteles, también hay que darle mucho peso a ese factor de sacrificio y garra que siempre despliega.
– ¿Qué saldo les dejó estos primeros dos partidos en Vicente López? ¿Con qué objetivo habían ido a Platense? – El objetivo que nos habíamos trazado como equipo era ir a ganar algún partido. Esa era nuestra intención, no volvernos con las manos vacías de Buenos Aires. Creo que el primer juego hicimos un gran despliegue tanto defensivo como ofensivo, sobre todo en el segundo tiempo, supimos llevar el partido y en el momento que tuvimos para quebrarlo lo hicimos y no dejamos al rival volver al juego nunca. Esa creo que fue la mayor virtud en ambos costados de la cancha, tanto defensiva como ofensivamente, nunca dejamos que Platense vuelva al juego. En el segundo partido ellos se van al descanso con un margen un poquito más abultado de lo que fue el primero; en el primero se fueron por 6 arriba en el entretiempo y en el segundo partido se fueron al descanso por 10, con un triple ahí sobre la chicharra; me parece que hicimos un gran desgaste en el tercer cuarto para ponernos a un punto, y ya ellos llegaron con mayor entereza al último cuarto y definieron el partido mejor que nosotros. Nos sacaron una diferencia y no tuvimos resto como para volver al juego. Eso obviamente también es virtud del rival. Estuvimos faltos de gol, faltos de ideas sobre todo ofensivas; ellos aprovecharon muy bien ese bache nuestro y creo que fueron justos merecedores de la victoria porque hicieron un gran cierre de partido.

– ¿Cómo visualizan lo que viene sabiendo que tienen por delante dos partidos en casa?
– A partir de hoy empezamos a meter la cabeza solamente en el tercer juego, solamente en mejorar aspectos ofensivos y defensivos, a pulir cada detalle. Yo sigo insistiendo de que cada detalle hace una diferencia muy grande en una serie que se torna pareja, entonces creo que es muy importante ir puliendo esas cosas y por eso ya empezamos a trabajar en eso. Hay que hacerlo de la mejor manera esta semana, eso nos va a dar la confianza que necesitamos para el viernes enfrentar a Platense de la mejor manera en nuestra cancha.
– Essengue había deslizado que en el primer juego a Platense quizá le ganó un poco la ansiedad en algunos momentos del partido jugando en casa. ¿Cómo funciona la localía en esta serie? – Creo que tanto Platense como San Isidro han sido localías muy fuertes a lo largo del torneo, y si bien me parece que no genera presión creo que es todo lo contrario: hay un efecto motivacional con las localías, tanto para ellos como para nosotros. El hecho de jugar de local ha sido así y los números lo reflejan, por eso nosotros debemos hacer valer nuestra localía, pero sabiendo que tenemos que jugar a lo que nosotros nos hizo ser fuertes de locales, que es la intensidad, la energía, sobre todo en el aspecto defensivo, que eso nos permita correr en contraataque. En eso no tenemos que mermar. Y después también corregir los detalles que pueden hacer grandes diferencias en este tercer partido.
– Teniendo en cuenta lo que se vive dentro de una campaña histórica y una ciudad revolucionada, ¿Cómo viven y cómo influye esto en ustedes sabiendo que al momento de jugar también hay que abstraerse un poco de eso? – Es muy difícil encontrar un punto medio entre el disfrutar el momento y el estar pensando que podemos quedar en la historia del club, lo que está representando este equipo en la ciudad. Creo que no tenemos tampoco que convertirnos en seres totalmente fríos, que no tengamos sentimientos y que no disfrutemos de este momento, ni tampoco magnificar el momento. Me parece que los que magnifiquen el momento serán los dirigentes, la gente, los periodistas y demás, pero nosotros debe ser disfrutar y saber que hemos logrado en la gente muchas cosas. Una de esas cosas es hacer que la gente se acerque en gran cantidad al estadio, no solo en los playoffs sino también a lo largo de toda la temporada, eso lo hemos generado nosotros. Hemos generado que la gente te pregunte en la calle, de cómo estás, de cuándo el equipo viaja o cuándo juega, que se interesen por nuestro día a día. Eso lógicamente uno lo tiene que disfrutar. Pero llegamos hasta ahí, después todo lo estadístico, lo histórico y demás, no es momento para darle una magnificación en este momento. Tenemos que sí disfrutarlo pero abocarnos a lo que nosotros podemos llegar a controlar y a lo que nosotros, como protagonistas del juego, podemos hacer dentro de la cancha. Lo demás, lo que está por fuera, no nos corresponde a nosotros ni trazar estadísticas, ni comparar equipos o participaciones en San Isidro mejores o peores. Creo que eso le pertenece a otras personas, que está bien que se haga, pero para nosotros es momento de enfocarnos únicamente en el partido del viernes. Te vuelvo a decir, no caer en ser de piedra y no disfrutarlo, de hecho todos lo estamos disfrutando, pero con la mente puesta en lo que tenemos que conseguir el viernes.
– Vos venís de una temporada particular y dura, de estar meses parado. ¿Cómo te fuiste sintiendo este año buscando volver a sentirte pleno? ¿Cómo fue todo ese capítulo que afortunadamente ya dejaste atrás? – La verdad es que lo individual este año fue un desafío muy grande. Me tocó atravesar un momento muy duro en mi carrera deportiva, una lesión que la verdad no me esperaba. En lo personal estaba atravesando un gran momento deportivo, me estaba sintiendo muy bien. Y creo que fue un golpe muy duro encontrarme con una lesión que me marginó 8 meses sin competencia. La verdad es que tuve que poner mucho esfuerzo y mucha dedicación, con los profes que trabajaron al lado mío, con Dani Pérez el preparador físico, Martín Verra el kinesiólogo, también los kinesiólogos que estuvieron antes como Román Gentinetti y Marcelo Mansilla. Creo que me agrupé de mucha gente, cada uno en su momento, que han ido a la par mía. Pero en especial obviamente el apoyo incondicional de mi mujer, de mis hijos, creo que fue lo que hizo levantarme cada mañana para cada entrenamiento y tratar de fortalecerme en cada sesión de gimnasio y de práctica. Ellos han sido el motor y la fuerza donde me he anclado, sin ellos nada de este presente lo estaría contando. Hubo muchos momentos de angustia, de cierta depresión si se quiere, y la verdad que tenerlos tanto al equipo pero sobre todo tener a mi familia acá dentro de mi casa, tratando de focalizarme un poco del básquet y hacerme ver que quizá en los momentos difíciles hay que centrarse en otras cosas como el amor con los hijos, con la pareja, en la familia. Eso fue algo clave en la recuperación.
– Imagino que es un desafío personal el volver a ese nivel que tenías antes de la lesión. ¿Cómo te lo fuiste planteando? – Sé que mi nivel va a seguir creciendo, estoy seguro de eso. Creo que el haber estado tanto tiempo sin jugar me afectó, pero uno de los objetivos que me había trazado a nivel individual era jugar toda la temporada, lo cual lo hice, falté solamente a un partido contra Unión en Santa Fe, y eso es cumplir un objetivo muy grande que me había planteado. Y más allá de lo estadístico creo que lo logré, tuve muy pocas lesiones que me marginaron tanto de entrenamientos como de partidos, y eso, viniendo de una operación tan grande como es la de unos cruzados, el haber vuelto así me hace ponerme muy bien para el año que viene. Después, con la llegada a los playoffs traté de reinventarme, porque si bien me trazé el objetivo de jugar toda la temporada obviamente me encontré que se me venía otro objetivo que fue empezar a darme cuenta de que tenía que disfrutarlo y sumar desde donde me toque. Venir desde el banco, sumar los minutos que tenga que sumar, ayudar al americano a darle el descanso, y en esos momentos aprovechar para hacer mi rol y lo que me pedía el cuerpo técnico, ese rol defensivo, de rebotes, de tirar más lanzamientos desde el perímetro y media distancia. Creo que eso te lleva a reinventarte y trazarte otros objetivos en estos playoffs, de descentrarme de la parte individual y enfocarme en lo que el equipo necesitaba de mí para ponerme a disposición. A lo largo de los playoffs esa fue mi misión.
– Sin dudas cosas que te da la experiencia. – Sí. Yo creo que no hay equipo que llegue a esta instancia si no hay una pérdida de protagonismo individual. Creo que ahí radica la diferencia entre un equipo y un gran equipo. Los grandes equipos creo que se construyen a partir de empezar a aceptar las diferencias que puedan haber entre los jugadores, de los jugadores para con el cuerpo técnico. Saber que no todos somos iguales, que no todos vamos a jugar todo el partido, que no todos vamos a tirar la última pelota, que no todos vamos a ser los mejores asistidores del equipo, los mejores reboteros o los mejores anotadores. Cuando todas esas cosas se ponen en su lugar, tanto con los compañeros como con la ayuda del cuerpo técnico, eso va a haciendo que un equipo se vaya formando, que se vaya gestando algo colectivo y no una suma de individualidades. Creo que este equipo lo logró y estamos en la búsqueda de coronar un gran año.
– Me recuerda a algo que hablábamos con el Gringo Sciutto hace unos días, de darle importancia al lugar donde uno llega y lo que aprende a través de los años. – Creo que lo que te van enseñando los años y la experiencia a lo largo de todos los años de trayectoria creo que es que uno forma parte de un deporte colectivo, entonces ya partiendo de esa base no hay recuerdo más lindo y más triste a la vez que lo que tiene que ver con el impacto colectivo. Vos me preguntás por un momento más triste y yo te puedo decir individualmente la lesión que tuve, pero los descensos que también me tocaron vivir fueron momentos horribles, sinceramente de mucha tristeza y de bajón anímico. Y los momentos de alegría los ascensos y los campeonatos. Obviamente que el premio al Jugador Más Valioso cuando lo recibí fue algo muy lindo que me tocó vivir, pero cuando a eso lo disfrutás lo hacés vos con tu familia y hasta ahí; en cambio cuando vos conseguís algo a nivel grupal tan lindo dentro de nuestra categoría como lo es un ascenso a la máxima división es un recuerdo que lo compartís con el compañero que tenés al lado, con la gente, con el club, con los dirigentes… con todo el mundo… y es algo que te queda guardado para toda la vida. Todo lo que es colectivo es una alegría inmensa y a su vez también puede ser una tristeza incomparable con lo individual, por eso creo también que lo que te enseña este deporte colectivo es que uno tiene que tratar de ayudar a formar equipos que quieran lograr cosas que estén por encima de anhelos individuales. Creo que recién cuando lo vivís por primera vez entendés lo que pasa y de qué se trata esto. Porque cuando no lo viviste nunca y siempre fuiste atrás de objetivos individuales, cuando vivís este tipo de cosas a nivel colectivo te terminás dando cuenta. No se compara con nada, con ningún récord o estadística individual; la alegría que se siente en momentos grupales como los que te digo no se puede comparar. Por eso creo que lo estoy viviendo desde ese lugar, tratando de ayudar al equipo desde el lado que me toque, desde lo que se me pida. Es un disfrute hermoso. La serie ahora está empatada 1-1 y va a haber solamente un ganador, y se lo llevará el que mejor juegue al básquet, el que más actitud, intensidad y energía muestre.
Lucas Leiva
Fotos . Prensa San Isidro

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