LIGA ARGENTINA

Torresi, transformación y liderazgo en el proyecto de Norte.

De su mochila llena de sueños desde Casilda rumbo a Armstrong donde en 6 años se convirtió en uno de los pilares indiscutibles del club. Jonatan Torresi es sinónimo de liderazgo y jerarquía en Deportivo Norte, producto de un proyecto que se ha ido afianzando con el paso de los años y que se pregona en cada palabra que desliza. Su evolución y actualidad, dentro de una filosofía como la de Norte que se potencia en sus multiciclos.


Cuando un club encuentra en su proyecto una dinámica y la impone de manera que se transforma prácticamente en una cultura y en un multiciclo, sin dudas la realización a nivel deportivo en este caso es por demás satisfactoria. Complace, da gusto ver cómo esa tendencia se transforma en un hábito, que luego se traducirá de una forma u otra en resultados, pero que desde el vamos genera una estructura sólida donde todo se retroalimenta a base de trabajo mancomunado y se da de manera casi automatizada.

Es un poco lo que sucede con esa planificación que sostiene Deportivo Norte desde hace varios años, uno de los clubes con un modelo de trabajo ejemplar que si bien lleva apenas tres años dentro de la segunda división la realidad es que tiene una base tan firme que se viene desarrollando que le permitió construir cimientos que muchas veces tarda en dar frutos.

En este caso, los de Armstrong han logrado todo esto en cuestión de un par de años, con una base que arrancó desde el Provincial y que luego fue pasando por el Torneo Federal hasta llegar a la presente categoría donde se encuentra, la Liga Argentina de Básquet. Claramente estamos ante un proyecto que ha dado sus grandes réditos, subiendo escalones a través de los resultados positivos pero sin dudas dejando una base, un cimiento que se labró a raíz de un proyecto de formación y jugadores que han ido desarrollándose.

Todo esto tiene un fuerte que tienen apoyo en la figura del entrenador Alejandro Cupulutti y todo su equipo de trabajo, sin dudas de los máximos impulsores de esto que ya se convirtió en una marca registrada en Norte. En la pasada temporada 2019/20, Norte se renovó bastante desde los nombres (sin Gallegos ni Lautaro Fraga, que pasó a Ameghino) y volvió a barajar de nuevo, apostando a los jóvenes en lo que es una de las constantes, pero más allá de los cambios y los apellidos lo que no se perdió fue esa mística que fue formando el club a través de su proyecto.

Citando uno de los ejemplos que hasta trascendió más allá del club, podemos nombrar a Rodrigo Gallegos, que jugó la última temporada de la Liga Nacional de Básquet en Olímpico de La Banda y fue elegido dos veces consecutivas como el mejor base de la Liga Argentina. Y así como el caso de Gallegos también hay otros nombres parte de esta estructura, parte de ese ADN de Armstrong, con Jonatan Torresi como uno de esos pilares más consistentes de la mano con otro joven referente como Celestino Cupulutti y un Marco Luchi que llegó hace unos años pero que rápidamente también se convirtió en uno de esos puntales.

No estamos ante jugadores ya consagrados que llegaron para reforzar un equipo, sino que hablamos de jóvenes que cumplieron un periodo o tiempo de maduración dentro de la institución, que les fueron dando responsabilidades y que el proyecto mismo los fue fogueando con el paso de los años y el aumento de los desafíos. La vara subió y los jóvenes pasaron a ser cada vez más importantes dentro del sistema, y este es el caso de Torresi pero también sabiendo que otros referentes como Celestino Cupulutti y Luchi también pasaron por esta misma situación.

“Llegué a Norte a los 19 años, iba a cumplir 20, era mi último año de categoría de juvenil en Aprendices, de donde soy, de Casilda. Cuando llegué era un nuevo club que ya tenía a los dirigentes que se encuentran actualmente, gente que de verdad labura a todo motor, siempre dejándolo todo por el club. Creo que también fue un poco de ser medio tercos o competitivos, donde caímos varios jugadores de mentalidad más que ganadora, y aunque las cosas no se iban dando uno le metía con todo. Ale (Cupulutti) estaba a la cabeza, siempre plasmando su forma de ver el básquet, de su juego tan peculiar, y los jugadores que eligió lo fue haciendo hoy un técnico muy referente dentro de la categoría, donde hay pocos equipos que juegan de tal manera como su entrenador lo quiere aplicar”, comienza relatando el alero de 26 años.

A esto justamente apuntamos con los resultados del proyecto de Norte: un pibe que llegó de Casilda en 2013 proveniente de Aprendices Casildenses y que desde entonces se mantuvo dentro de la institución, tomando año tras año mayores responsabilidades y roles acompañados de su desarrollo personal como jugador. Así, Torresi fue sumando mayor roce, venía de una temporada muy buena ya en la 18/19 (15,5 puntos) pero en la reciente 19/20 dio otra muestra más de su salto de calidad: 18,2 puntos, 6,7 rebotes y 2,4 asistencias en 34,2 minutos de promedio (20,5 de valoración).

El santafesino habla en parte de cómo se van invirtiendo esos papeles dentro un proyecto de varios años con multiciclos, sabiendo que hace 6 años fue un juvenil que se bañó de la experiencia de los más grandes y que ahora, más allá de que sigue siendo joven de edad, a su vez es uno de los referentes por trayectoria dentro de la institución y hoy le toca a su camada estar para los más chicos que arribaron a la institución en este último tiempo.

“Cele (Cupulutti), Rodri (Gallegos) y yo estábamos desde la primera base del Provincial, acompañados de jugadores como (Juan Pablo) Camino, (Gustavo) Bronzino, (Patricio) Pirani o (Franco) Borsellino, jugadores que acá en la zona de Santa Fe son muy importantes, que han jugado en los mejores lugares de la provincia y que fueron elegidos por Ale, donde ellos pudieron amoldarse a lo que se pretendía y la verdad es que las cosas se fueron dando. Cele y yo que eramos un poco más jóvenes, Rodri era un poco más grande, nos fuimos nutriendo de todo eso a lo que después iba a llegar la hora donde nosotros tengamos que tomar el 100% del protagonismo, algo que se vio más reflejado en la reciente temporada”.

“Está bueno remarcarlo porque viene de todo un proceso de pibes donde pasamos por diferentes roles. Por mi parte siempre me caractericé más en la faceta de goles y puntos, Cele tuvo su rol, y Rodri siendo el base, con mayor edad y otra personalidad diferente, tomaba mucho las riendas del equipo y pasaban muchas de las decisiones por sus manos. La verdad es que no hay uno que haga más diferencia que el resto, sino que eramos todos iguales, y a veces el talento está más allá de la forma de juego, ahí es donde se vio reflejado todo lo de Rodri y se dio su salto a la máxima categoría. Bien merecido nos tiene, a nosotros nos pone muy contento saber eso, que un ex compañero esté con los mejores es hermoso porque hace 5 años que venía jugando con él y sabe que está capacitado para eso”, remarca Torresi sobre el salto que dio Gallegos a la Liga Nacional de Básquet.

Desde la estructura, la pasada 19/20 el equipo se apoyó en los tres experimentados que se mantuvieron dentro de Norte, como es el caso de Torresi, Cupulutti y un Luchi que se unió a los Tigres desde el primer año del club dentro de la segunda categoría, para la 17/18. Y claro, estamos ante un grupo de jugadores de líderes que asumieron esta responsabilidad siendo aún muy jóvenes, de hecho todos tienen menos de 30, pero ya tomando esas riendas del equipo para liderarlo. ¿Qué mejores exponentes para conducir a un grupo de jóvenes que jugadores que fueron formados a través de ese mismo proyecto? Por supuesto, conocen a la perfección esa filosofía que se pregona desde Alejandro Cupulutti y todo Norte.

“Hoy nos encontramos con Cele, Marco (Luchi) y yo como los mayores siendo tan jóvenes, porque Marco acaba de cumplir 28, con Cele tenemos 26 años, y la verdad es que nosotros nos sentimos jóvenes pero ya estamos en la etapa que tenemos edad para hacernos cargo de un equipo. Y eso nos pone muy contentos porque, como te decía, sinceramente laburamos muchísimos años, pasando por diferentes roles y pudimos responder de la mejor manera, haciendo sentir a los técnicos que hicieron bien el trabajo de confiar en nosotros hasta el día de hoy”.

“Cada uno desde su rol, con Marco siendo ese líder positivo abajo de los tableros, Cele en su fase defensiva y sabiendo que este año le aportó además muchísimo gol a su juego siendo desde siempre un jugador sumamente importante para la estructura de Norte; y yo con la salida de Rodri Gallegos tal vez eso me dio más protagonismo del que venía teniendo. La verdad es que traté de aprovecharlo al máximo. Ojalá que los técnicos y el club estén contentos con mi trabajo porque dejé todo para que Norte esté donde esté, y con mis compañeros trabajamos muchísimo. Al ser un equipo tan joven la realidad es que se entrenó muy duro, ninguno boludeó y eso se vio reflejado en todos los partidos que se jugaron. Por todo esto estamos muy contentos por todo lo que se ha ido logrando”.

Toda esta apuesta a nuevos jóvenes que tienen como líderes a Torresi y compañía, fueron surgiendo de las inferiores del club juveniles como Juan Pablo Santilli, Vicente Garello, Facundo Santiago y Alexis Mato; más la inserción de jugadores que pedían pista y pisaron por primera vez la Liga Argentina como el sólido caso de Federico De Miguel; junto con otros jóvenes que ya tenían algo de roce dentro de la división pero que fueron potenciados con minutos y mayores responsabilidades en Armstrong, como Nahuel Paciotti, Agustín Acuña, Lautaro Mare y Lautaro Toranzo.

Estamos ante una rotación de jóvenes del equipo que, sacando el pilar de la triangulación Torresi-Cupulutti-Luchi, promediaban 21 años hasta el pasado mes de marzo. Con todo esto, claro está que por edad respecto al grupo, hubo una responsabilidad mayor para estos referentes del plantel, la cual pudieron asimilarla tomando los ejemplos con los que ellos mismos se nutrieron en sus primeras épocas dentro del proyecto del club.

“Creo que la propuesta de juego de Ale es muy versátil donde se necesitan jugadores con mucha energía que siempre tiren para adelante. La verdad es que siempre estuvo nutrida por jugadores bastante jóvenes, en una mezcla de jugadores de casi 30 años, con los que estamos hoy en día cuando entramos en el equipo teníamos 20-22. Y se aprendió mucho de las personas que nos acompañaron en ese proceso y a su vez también lo agradecemos, porque lo que en ese entonces ellos nos brindaron a nosotros hoy en día nosotros se lo estamos brindando a este nuevo equipo que se encuentra con jugadores muy jóvenes como Mare, De Miguel, Garello… Paciotti o Acuña son jugadores que ya tienen más cancha encima, ya han jugado muchos años en la categoría siendo pibes y ya son jugadores de la Liga Argentina, y aunque así fuese ellos siempre se dejaron aconsejar por nosotros que eramos los más referentes de la institución”.

“Fue algo muy lindo, porque uno ya estaba acostumbrado a jugar con jugadores que venían desde hace 3-4 años, y muchos decían que Norte jugaba lo que jugaba porque tenía una base que venían jugando juntos de hace varios años, y este año se demostró que no es así, que es una base de mucho laburo donde hay una idea de juego y se contratan jugadores con mucho potencial y energía, jóvenes que están dispuestos a dejar todo, a aprender y estar a disposición del técnico, dejarse llevar y soltarse. La verdad es que es algo que se vio muy reflejado porque creo que todos los jugadores del plantel tuvieron una gran temporada. Creo que al comienzo de la temporada muchos habrán pensado que Norte por los muchos apellidos jóvenes que tenía le podía llegar a faltar maduración, y la verdad es que hasta nosotros mismos quedamos sorprendidos un poco con el presente que teníamos antes de que aparezca esta pandemia. Estamos contentos, porque siempre se trabajó seriamente y por suerte cuando se trabaja serio las cosas buenas siempre llegan”.

Y esta simbiosis de ser un proyecto que avanza callada pero fuertemente, cimientando constantemente las bases de un grupo de jugadores que represente esa filosofía de trabajo del cuerpo técnico y el club, también viene de la mano con el mismo perfil de todas estas patas claves que lo sostienen. Esto se resume con una frase que dejó el propio capitán del barco, Alejandro Cupulutti, hace unos meses.

“Sinceramente nuestros objetivos andaban por otros rumbos aunque, siempre detrás de nuestro trabajo y nuestra forma de proponer jugar en estos niveles, teníamos el gran desafío desde el inicio de la competencia de mostrarnos con nuestra identidad, con muchos cambios en el plantel, y proyectar este equipo en su mayoría para temporadas siguientes. Estamos muy conformes con el compromiso y el desafío que tomaron los chicos, y la forma en la que lo fueron llevando para estar a la altura. Tenemos tres pilares dentro del equipo, como lo son Luchi, Torresi y Cupulutti, que conocen mucho de nuestras cosas y se pusieron en todo momento al máximo con nuestra propuesta. Ellos sumados a algunos juveniles, como es el caso de Vicente Garello que se va abriendo un lugar importante día a día. Esperemos estar a la altura en lo que resta y siempre tratando de que lo que hagamos tenga su base o mayor fuerza en años siguientes”.

De la mano, cumpliendo ese papel de líder pero sin excederlo, Torresi también explica que esa confianza constante desde el cuerpo técnico fue sucediéndose en cadena para responder y mostrar la evolución y crecimiento que podemos ver al día de hoy. Más allá de sus excelentes condiciones como jugador, esto se asocia también a su personalidad, a un referente de bajo perfil que habla a través de su trabajo y que se siente a gusto de que todos estos resultados que se van dando en el tiempo.

“Creo que cuando llegamos al club, como les pasó también a mis compañeros Luchi y Cele, eramos más jóvenes de lo que somos y eso hizo que vayamos pasando por diferentes roles que el cuerpo técnico nos fue confiando, y al nosotros sentirnos con esa confianza que nos brindaron, sentíamos también que podíamos darles cosas al equipo. Eso permitió que año tras año fuimos sumando un poquito más, sumando algunos roles más y sumado a que si te va un poco bien te termina dando más confianza todavía para el siguiente año. La verdad es que da gusto estar en un club donde confían así en vos y te den esa posibilidad de ser tan protagonista como lo somos los jugadores. Quizá en otro club muchos de nosotros no tendríamos el rol que tuvimos en esta temporada que pasó, y eso es un mérito al cuerpo técnico que confía en nosotros y nos da la posibilidad de poder llevar su idea de juego a la cancha, aprendiendo de ellos”.

Lucas Leiva
Prensa Liga Argentina.

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