El Minibasket, la controversia más desdibujada en la formación.
Por Tomás Martínez.
El último tiempo fue un camino de encrucijada en el Minibasket. La formación más óptima de enseñanza y desarrollo es crucial en los primeros años. Sin duda, entrenadores más capacitados deberian moralmente tomar las riendas en formar jugadores en los principios del deporte, para luego, iniciar un proceso formativo en categorías más elevadas.
El Minibasket carece de estructura y programas. Grave problema. Falta de trabajo, de conocimiento, de metodología incluiso de masificación en muchas partes. Sino tienes Metodología, no estás listo. El deporte te lo demanda y el constante choque de la realidad estructural junto con principios morales e ideológicos hacen que se pague el precio del déficit de formación en mediano y largo plazo. Entrenadores con déficit en metodología, «formadores» que comienzan muy pronto, falta de estudio y problemas segmentarios en programas a futuro, caída en las convicciones, mala enseñanza. Problemas que junto a los bajos porcentajes de paciencia, educación de movimientos y patrones bajos de tolerancia a la frustración hacen que el proceso a futuro sea pedante, obtuso e ineficaz.
El ser humano desde sus inicios ha tomado la supervivencia y la ambición para construir. Y el deporte más aún no es un patrón que borre lo innato. El Minibasket es competencia constante incluso. No hay que separar el deporte del hombre. Los niños son competitivos en su naturaleza más puro y hay que educar bajo esos preceptos. Que algo sea recreativo solamente no es bueno.
Si alguien cree que algo es recreativo y amistad solamente, y por eso dejamos de eficientemente educar, desarrollar, enseñar, formar a futuro; estamos cayendo en una gran equivocación.
El lema sería educar y transformar. Más aún, en tal edad donde las personas incorporan constantemente y se transforman en ello. Los valores nunca están fuera de esto. Pero debemos basarnos en principios de enseñanza algún día. Dejar de tomar a las palabras recreación, momentos y amistad como excusas por falta de métodos.
El mayor problema que existe en Argentina son físicos. Los jugadores no saben controlar ni mover su cuerpo. La masificación no existe hoy. Solo en algunos lugares.
En esto también influye la falta de políticas estatales que apoyen al desarrollo del deporte a futuro
Pero aún la clave está en preocuparse en lo que uno puede controlar. Y la clave es transformar una realidad. Hoy no solo empuja la pasión, la motivación ni la vocación por un oficio. Hay que estudiar detalles de la profesión e investigar más a fondo esos caminos. Hay que estar dispuesto a transformar un contexto y profesionalizar las cosas. Así funciona para que cada parte del sistema se potencie y logré eficiencia en sus roles.
La competitividad, la enseñanza y el disfrute pueden ir encaminados a un propósito mayor. Pero se debe trabajar por ello. Dedicar más tiempo a la formación y más aún, a encontrar formas de educar a tiempo. Elevar y enseñar a controlar su cuerpo, estudiar más aún biomecánica, educación de movimientos y patrones, métodos de control físico y acondicionamiento, enseñanza de patrones fundamentales del deporte, iniciaciones del tiro, trabajos de fuerza, toma de decisiones y accion/ reacción, ball handing y aplicar enseñanza en neurociencia son cuestiones que no pueden faltar en Minibasket hoy.
¿Es un problema a nivel nacional? Así es. Alguien que le quita o niega lo educativo con respecto al deporte que enseña y más aún, niega lo competitivo del mismo, está ocultando la faceta más inherente del ser humano. Los niños saben cuándo deben aprender y cuando es momento de la diversión total. La cuestión está si los entrenadores sabemos cuándo.
TOMÁS MARTINEZ
IG @_tomasmartinez.24
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